Dr. Eneko Landaburu
Casa de reposo - Escuela de salud O'Paybo (Misiones) Argentina
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El consumismo nos hace comer más de la cuenta. Si saboreas, comerás menos. Se recomienda "conducir con el estómago medio vacío". Comiendo con moderación estarás más despierto, y necesitarás dormir menos. Si no comes entre comidas, tu estómago estará descansado para la próxima digestión, y la comida te sabrá más rica.
Espera a que pase la molestia estomacal antes de comer. Las molestias que aparecen con el estómago vacío no es hambre, sino un proceso de restablecimiento y limpieza. Por eso desaparece en unos minutos. El comer interrumpe este malestar, pero corta un proceso curativo.
Los condimentos: sofritos, sal, azúcar, picantes, ajo, cebolla, especias, alcohol, etc. excitan el apetito. Si aprendes a saborear el gusto propio de cada alimento, será más fácil comer con moderación.
El sueño favorece la digestión. Pero el trabajo digestivo roba tiempo al descanso nocturno. Si cenas abundante y a última hora, tendrás el sueño agitado, no descansarás lo suficiente, te costará despertarte y al día siguiente no te sentirás lúcido y con fuerzas. Mejora la calidad de tus alimentos. Evita alimentos enlatados, emplasticados, producidos con abonos, pesticidas y aditivos químicos artificiales. Hazte consumidor ecológico.
Come más alimentos naturales crudos: fruta, verduras (en ensalada) nueces (nuez, avellana, almendra...) y otras semillas (girasol, calabaza, lino, sésamo...). Si tienes problemas con la masticación o tienes estropeada la mucosa digestiva, puedes extraer el jugo o hacer horchatas o papillas. Haz desayunos de frutas o su jugo, que son de fácil digestión y dan energía inmediata.
Evita cocinar con aceite (añádelo crudo después de cocinar) y a altas temperaturas (frituras y horneados).