Juan Luis y Sara Herrero
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De todos los sistemas de calefacción actuales, ninguno es tan interesante ecológicamente, en lo que a rendimiento y salud se refiere, como "las estufas acumuladoras cerámicas" nombre que define en castellano a las tradicionales estufas del centro y norte de Europa, "Kachelofen" en alemán. En los últimos años de crisis energéticas estas estufas han experimentado un gran incremento, y gracias a los materiales de tan buena calidad de los que disponemos en la actualidad, también han mejorado mucho sus prestaciones.
El calor por radiación de las "estufas acumuladoras" es el más sano de los sistemas de calefacción, no mueve polvo, no cambia el PTT del aire y éste no se descarga eléctricamente manteniendo una ionización óptima. Se calientan las paredes y los cuerpos, mucho más sensibles al calor por radiación (como el sol), manteniendo una buena humedad del aire, entre 50 y 60%, lo que reduce el riesgo de enfermedades al no mover polvo y mantener las cargas electrostáticas del aire, produciendo iones muy valiosos para la salud. Se construyen sólo con ladrillos refractarios y se recubren con barro o con mortero a base de cal, que se puede pintar con pinturas minerales. El fuego es el mejor generador de iones, sin embargo en las superficies metálicas de muchos fogones se miden ionizaciones nocivas, así como en otros sistemas de calefacción que acumulan cargas electrostáticas con gran cantidad de iones unipolares nocivos. Con todo esto resulta un ambiente en casa agradable o desagradable. En una casa con una "estufa acumuladora" el ambiente es especialmente grato.
Otra característica es que al no tener ningún sistema mecánico, eléctrico o electrónico, no se producen ruidos ni averías, siendo además su manejo sencillo y cómodo, sólo pondremos una carga de leña al día y en días extremadamente fríos dos cargas, una cada 10 ó 12 horas. La combustión dura 1 hora aproximadamente, cerrando entonces el tiro, lo que provocará el aumento de temperatura de la superficie de la estufa hasta 95 º C con sólo una carga de unos 14 kg. de leña, según tamaño de la estufa, obtendremos calor durante 12 horas aproximadamente, manteniéndose la temperatura en paredes y suelos interiores sobre todo si la casa está bien aislada. La contaminación que se produce es mínima pues solo en 1 hora de combustión y a las altas temperaturas alcanzadas, más de 800º C, se queman todos los gases y residuos de la leña, que deberá tener una humedad máxima del 20% (unos 3 años cortada). Esto supone que el gasto de (leña) combustible es mínimo, la contaminación también mínima y el rendimiento máximo, más del 90%.
Vemos pues que además de ser la calefacción más sana, es también la más ecológica y eficiente energéticamente. También se les puede dotar de un hypocausto que es un muro hueco en el piso superior, por donde circula por conducción el aire caliente de la estufa.