Joxe Luis Arizala (Profesor de Qi Gong, Protocolo Holístico Integrado, Espagiria)
Clases en Donostia e Iruña. Cursos y Seminarios. Tf: 722163272
www.joxeluisarizala.com / E-mail: jl.arizala@gmail.com

Muy pocas personas creen verdaderamente en la Iglesia como institución, como jerarquía o como trasmisora real de una Verdad que trasciende los tiempos y las ideologías. Fracasó en su intento de “cristianizar” –cristianismo: religión del Amor-, de traer el Amor a la humanidad. En su nombre se han hecho y posiblemente se seguirán haciendo verdaderas masacres, millones de muertos en nombre del “Dios del Amor” con el beneplácito de los “Pastores” y el engaño puro y duro de las “ovejas del rebaño”, convertidas en “ovejas para matadero”. No han tenido, ni tienen ningún reparo, en poner a Dios al servicio de sus intereses, aunque sean abyectos.
Ya casi nadie se traga semejante rueda de molino y los pocos que lo hacen es por la buena fe en Jesús. Otros, la mayoría, mira hacia otro lado o buscan una escusa puesta por el propio clero para no tragar tanta basura. Otros lo hacen por costumbre y como el último refugio que tienen ante la soledad de su alma, de sus sentimientos de fracaso, de culpa y el conocimiento no admitido de una relación con lo Trascendente convertida en rito y vacía de contenido. También están aquellos que el fundamentalismo, con amigos y enemigos claros, da sentido a una vida rígida, estructurada y fanática. Hay santos, sí, es verdad, pero la inmensa mayoría de ellos están escondidos en su vida cotidiana, en el silencio de monasterios y conventos o en selvas, en desiertos tanto naturales como urbanos, haciendo práctica la Religión del Amor, nunca el rito ni las consignas. Sí hay santos, pero es por su calidad humana, por su corazón en permanente relación con su Consciencia, con lo Trascendente, nunca con el dogma.
Y esto es común a todos los ismos: Protestantismo, judaismo, islamismo … Pocos creen real y sinceramente en el dogma y en el rito, sea éste el que sea, pero a nadie deja indiferente el mensaje de Jesús, el Cantar de los Cantares, El Corán, el Sutra del Corazón, El Gita … ¿Porqué?. Porque Los Maestros de la Humanidad, sean pasados, presentes o futuros, están en con-tacto con lo Trascendente, son conscientes de que Ellos Mismos son Trascendentes y que ésto es una cualidad inherente al ser humano. Que Dios tiene muchos nombres, tantos como seres humanos, que ama la Diversidad, pues El se manifiesta como Diversidad, como Vida y todas y cada una de la criaturas vivas o no vivas son son El, pues Nada existe que no sea El. Que dentro de esos Nombres está el de Nada, Campo Cuántico, Vacio, Vacuidad, Vida, Existencia, Evolución, Ser Humano, Universo (Uni-verso: Unidad en la Diversidad), energía, luz, consciencia … y también, el tuyo y el mio. Que no es posible entender racionalmente esto, que es una singularidad, pero … lo puedes sentir, experimentar según tus cualidades y necesidades.
Esto es lo que los Maestros de la Humanidad trasmitieron y además, enseñaron una forma práctica para hacerlo, según las circunstancias y las personas del momento, pero a la vez, esa forma es universal y trascendente en el tiempo. Decían: “Eso que buscas y necesitas está ya en ti. No tienes que ir a ningún sitio, simplemente entra, yo te enseño cómo hacerlo y además, unas formas básicas de vida para que te armonices con Eso que ya está en ti”. El verdadero Maestro nunca genera dependencias, simplemente porque no las necesita ya que ese pequeño ego exigente, dominante y pedigüeño que todos llevamos dentro, ha dejado de darle guerra, sustituido, tal como decía Jesús, por “el cumplimiento de la Voluntad del Padre”.
Entonces … ¿Cómo nacieron las religiones?. Pues muy fácil: El Maestro desapareció, murió o le mataron. Ya en vida del mismo, algunos de los “Discípulos adeptos” se entregaban a la lucha por ganar su proximidad, por conseguir influencia ante los demás, por ser “la voz del Maestro”, desoyendo la profundidad del mensaje o utilizándolo para sus propios intereses sea de forma consciente o inconsciente. Esto, lo sabía el Maestro, pero también sabía que era parte del propio desarrollo del alumno y que nunca podía intervenir en el libre albedrío de cada cual. Con Su desaparición, la inspiración, el fondo del mensaje y su dinámica, se fueron. Con el tiempo surgieron las dudas y es entonces cuando se establece el dogma, las reglas, los condicionamientos. Se pierde el mensaje de la libertad en y por si misma y ésta se sujeta a la forma, no al fondo. Pero la lucha continúa y dentro del “clero y jerarquía” que se establece aparecen “los únicos poseedores de la verdad y los únicos intérpretes de la Palabra”. El poder que consiguen es enorme e inevitablemente lo ponen al servicio de sus intereses. Unos pocos escapan de esta mecánica, permaneciendo fieles al fondo. Si no interfieren con el poder establecido, cosa rara, son ensalzados y ascendidos a los altares de la religión correspondiente, convirtiéndose en un instrumento útil, pues el poder dice: “¿No veis? Estamos en lo cierto porque nosotros tenemos santos”.Y así, se justifican. Los que interfieren, son llamados al orden y si no se pliegan al poder, interviene la Santa Inquisición, la de antes y la de ahora, que te puede obviar, defenestrar, silenciar e incluso morir físicamente o haciéndote un muerto en vida.
Hoy en día, la religión forma parte del Imperio y es un instrumento más para la consecución del poder y su mantenimiento. Unas, están al servicio del poder imperial establecido del que forman parte. Otras, intentan derrocar ese poder e instalar otro nuevo. Una nueva dictadura de pensamiento único donde un nuevo “clero y jerarquía” dirían como hay que pensar, amar, creer para estar en la Verdad y servir a sus intereses. Cambiaría el escenario, pero no la obra.
Hay cuatro crisis que marcan el devenir de la vida: El nacimiento, la pubertad, la mediana edad y la muerte. La palabra “crisis” la inventaron Sócrates y Platón que no eran precisamente, unos capullos. En griego significa, mas o menos, “ examen para pasar a una situación mejor”, es decir: la crisis indica la inminente e inmediata necesidad de un cambio. Para hacer ese cambio hay que reflexionar con la cabeza y el corazón. Dejar atrás lo viejo, el pasado, pues ya cumplió su misión. No hay duda de que estamos en crisis y no solamente económica. Necesitamos evolucionar. Necesitamos dejar atrás viejos moldes, viejas estructuras tanto físicas, como económicas, conceptuales, de vida… precisamente para evolucionar y dar cumplimiento a la propia Vida. Estamos en el fin de la niñez, en la crisis que da paso a la mayoría de edad, a la asunción de mi identidad, humanidad y el desarrollo de mis posibilidades como persona. Esto se resume en pocas palabras: Asumir mi independencia y ponerla en práctica.
A la humanidad se le mantiene artificialmente en la infancia. Se le dice, igual que a un niño, qué es bueno y qué es malo, quienes son los buenos y quienes son los malos. Cómo debe vivir, qué tiene que comer, cómo tiene que amar y a quién … Se le prohíbe el acceso a la espiritualidad, a la trascendencia negándosela como algo propio, inherente a la propia humanidad. Todo lo contrario: se le dice: Tu ya naciste en pecado. Tu necesitas de nuestra guía para vivir y justificarte y justificar tu vida. Tu no sabes nada y eres intrínsicamente malo. Necesitas la culpabilidad, necesitas el remordimiento, necesitas castigo y guía. Nosotros te lo proporcionamos. Te conseguimos la redención. Ya sabemos que eres malo por naturaleza y no importa que hagas cosas malas, si estás con nosotros siempre te perdonaremos. Y si haces cosas malas a nuestro servicio, no solamente estás perdonado de antemano, sino que irás directamente al Paraíso. Y así, las religiones, perdido el mensaje, sujetas al miedo y al dogma, aliadas al poder imperial o al que ellas quieren imponer, nos mantienen en una niñez vergonzosa, estéril y únicamente útil a sus intereses de dominio, poder y beneficio. Y a todos aquellos establecidos en el poder que llevan hábitos religiosos de cualquier color o procedencia, a todos aquellos que explotan y oprimen en nombre del “bien”, de las razones de estado, del “bien de la Iglesia”, del “interés de nuestros accionistas”… Jesús no dudaría, como no dudó hace 21 siglos, llamarlos sepulcros blanqueados, bonitos por fuera y llenos de mierda y podedumbre por dentro.
Hace ya muchos años que Herber Marcuse y otros dijeron que por primera vez, la humanidad tenía los medios necesarios para salir de la miseria, de las guerras, de la explotación y del hambre. Que si no se hacía era porque no interesaba al poder establecido, para mantenerse y acumular el beneficio que ello conlleva. Hoy en día, esto es más válido que hace treinta años, pues los medios han crecido, al igual que la ambición desmedida de menos de un 10% de los humanos que son los que controlan la política, la economía, la religión, los medios de comunicación … manipulando, extorsionando, exterminando, explotando al 90% de la humanidad restante. No te creas las razonadas mentiras de los nuevos fariseos y sé un ser humano adulto: Si no lo hacen es porque no quieren y tu pagas las consecuencias.
Alcancemos, de una vez, la mayoría de edad. No comulguemos con ruedas de molino. Dios se manifiesta en Diversidad, ama la Diversidad. Diferentes especies de vegetales y animales, diferentes razas de seres humanos con sus diferencias de sentir, pensar, amar… Diferentes lenguas, religiones, formas de ver y sentir la vida … Todos diferentes, pero todos somos patrimonio de todos, porque todo es un Uni-verso, una Unidad en la Diversidad y ninguna parte de la Diversidad es mejor o peor que las otras. El Ser Humano puede ser armonía o destrucción. Puede explotar, matar, arrasar… o amar, armonizar, construir. Y Dios nunca se opondrá a tu libre albedrío, a la elección que tu hagas, porque esa cualidad fue su don para ti. La elección es tuya, la responsabilidad es solamente tuya y no eches la culpa a Eso de lo que pasa, ni digas que El lo quiere así porque es una mentira que esconde tu ambición, tu miedo o tu cobardía. Seamos adultos: amemos la Diversidad y no nos dejemos explotar ni explotemos a los demás.
Dios no es un concepto, es una experiencia. Dios no tiene nada que ver con las religiones. Las religiones nacen del miedo por Su ausencia y tal como decía I´bn Arabi, “nada hay en ti que no sea El”. Dios es patrimonio de la humanidad y la humanidad es patrimonio de Dios, no hay diferencia. Él es anterior a toda religión y cuando este universo desaparezca, El seguirá Siendo. Dios no es una idea humana, sea religiosa, atea, materialista, agnóstica o científica. Dios no tiene ni nombre ni apellido ni pertenece a ninguna religión, ni prefiere a ninguna. Si dices que Dios no existe, tienes razón porque la No Existencia, la No Forma, es una de sus formas. Si dices que es Consciencia, tienes razón porque El es la Yoidad. Si dices que es luz y energía, tienes razón, porque la energía ni se crea ni se destruye, siempre se transforma. Si dices que es materia y vida, tienes razón, porque la materia no es mas que energía condensada en constante trasformación llamada vida y esa transformación tiene el nombre de evolución. Si dices que es una singularidad, tienes razón, porque no hay fórmula matemática que lo encierre. Si dices que es caos, tienes razón, porque el caos es una de sus formas. Si dices que Dios es matemáticas y armonía, tienes razón porque El es el orden de las cosas…
Creas o no creas, tengas el concepto de Dios que tengas o no tengas ninguno, de nada te sirve y tampoco hay una teología que describa, defina o encierre a Dios, al que nunca se podrá acceder por la razón. Sí hay una cosa cierta: El ser humano, en y por sí mismo, está diseñado, dotado para establecer contacto con la Divinidad que está dentro y fuera de él, practiques la religión que practiques o no practiques ninguna. El creyente tiene que ir más allá de sus ideas y conceptos. El ateo necesita dejar atrás su escepticismo. Los dos necesitan de un abandono y también, de una apertura. El abandono de conceptos, ideas y estructuras de todo tipo, de la negación intrínseca. Apertura para ir un poquito mas allá de tus aparentes limitaciones. Para dejar atrás el juicio a lo que debe ser o no ser esa relación, la existencia o no existencia según tus conceptos. Apertura de consciencia, corazón e inteligencia para abarcar lo inabarcable. Apertura para explorarte interiormente e ir al encuentro de Algo que ya está dentro de ti. Humildad para transitar por el lado oscuro y aprender de tus errores, incluso, dándote permiso para hacerlos, porque es una de las mejores escuelas de aprendizaje de que disponemos. Humildad para no juzgarte ni juzgar, para no sentenciar, comprendiendo mi propia inconsistencia y así, comprender la inconsistencia de los demás. Humildad para comprender de que comprendemos muy poca cosa, lo justito para ver y dar el siguiente paso. Humildad para entender que no hay favoritismos en esta exploración interior, sino mas humildad y mas perseverancia. Humildad para comprender que se te da lo que necesitas, según tus cualidades y momento. Humildad para saber que nunca atraparás a la Deidad, sino que ella te abrazará en el momento oportuno y como Ella quiera y tu, a ser posible, tendrás que estar dispuesto a que esto suceda en cualquier momento. Simplicidad, porque aquí no hay ego que valga. No vale lo que hayas estudiado, ni el cargo que tengas. Ni siquiera vale lo que pasó hace 30 minutos y saber aceptar que no tienes garantizado de que estés vivo o viva en las tres próximas horas. Simplicidad para adaptarte y renovarte constantemente, para hacer el mínimo esfuerzo con la máxima eficacia. Simplicidad para adaptarte al Juego que se establece en tu interior, del que tu no sabes ni gobiernas, pero cuando te sueltas a jugarlo, disfrutas. Simplicidad, si, porque Eso que es inalcanzable, escurridizo, incomensurable … pero simple, está dentro y fuera de ti y cuando te atrapa … yo se convierte en Yo en la humildad y en la simplicidad.
Sí. Hay una espiritualidad para ateos, porque espiritualidad nada tiene que ver con religión. Espiritualidad es el fondo común a todos y cada uno de los seres humanos, manifestándose de forma diferente en cada uno de ellos. Y todas esas formas son patrimonio de todos porque tienen ese fondo común. Religión es rito y dogma sin fondo, porque el fondo es exclusivo de cada ser humano. Toda religión es una forma de conceptuar lo inconceptuable, Dios. Sin embargo, en una primera etapa de la espiritualidad, la religión puede ser un bastón para dar los primeros pasos en la espiritualidad, pero solamente eso, porque la espiritualidad se puede canalizar por una creencia, pero nunca es una creencia, sino una certeza nacida de la experiencia interior y a esa experiencia interior, todo ser humano tiene acceso, aunque sea ateo.