Joxe Luis Arizala

Iatrogenia.

Enfermedad y muerte por medicamentos

Lo sabemos todos. Lo sabe la industria farmacéutica, lo saben los médicos, lo sabe el Estado y lo saben las propias víctimas: los enfermos.

Y todos callan, se resignan, obedecen y se hacen cómplices del gran engaño, de la gran estafa del negocio médico-farmacéutico que produce cientos de miles de millones de beneficio a costa de millones de enfermos y muertes. Todo se reviste con el engañoso poder del conocimiento y la ciencia, del prestigio de la profesión médica, de los miles de millones invertidos en tecnología -¡Ojo!: si los invierten es que sacan muchísimos más de beneficio- del brillo del Premio Nóbel... Se denigra hasta la exasperación las medicinas y terapias no convencionales, acusándolas de superchería, superstición, ignorancia, fanatismo, ineficacia, estafa... La nueva Inquisición tecno-multinacional no condena a la hoguera ni decapita físicamente a los herejes de su ortodoxia económico-científica. Condena al ostracismo, a la marginación, al desprestigio, a la cárcel, a la locura y a la impotencia por medio del periódico, de la televisión y de las órdenes del la Agencia del Medicamento, porque todos estos medios los controlan perfectamente y siempre hay inteligentes pardillos científicos y médicos bien intencionados –o no tanto- que les hacen el juego.

Estoy ahora con un libro que te ruego encarecidamente que lo leas: La Biología de la Creencia, editorial Palmyra. Está por la 4ª edición y muy posiblemente caigan unas cuantas más. Su autor, el dr. Bruce H. Lipton es un científico reconocido en biología celular, clonación, células madre, precursor e impulsor de la Epigenética, rama de la biología que estudia la acción e influencia del medio: ambiente, conflictos, emociones, etc, en las funciones celulares. Nadie puede acusar con fundamento al dr. Lipton de ser un ignorante supersticioso y un esotérico de pacotilla. Su libro es riguroso con la ciencia más actual y además de que su lectura es asequible para todo el mundo, destila buen humor. Transcribo unos párrafos:

"… Una disfunción biológica (posible enfermedad) puede ser la consecuencia de un error en la comunicación producido en cualquiera de las rutas que constituyen el flujo de la información. Para restaurar el equilibrio químico de este complejo sistema interactivo hace falta mucho mas que limitarse a ajustar una de las rutas de información con un fármaco."

"… Una vez que comprendí la naturaleza de las complejas interacciones existentes entre la materia y la energía supe que la visión reduccionista y lineal (médica oficial) no puede llegar a darnos siquiera una idea aproximada de la enfermedad."

"El (complejo) mapa de esta red de rutas de información pone de manifiesto los peligros de la prescripción de fármacos. … Cuando se introduce un fármaco en el organismo para tratar una disfunción proteica, es inevitable que ese fármaco interactúe con otra proteína al menos y posiblemente con muchas otras."

"La complejidad de los efectos secundarios reside también en el hecho de que los sistemas biológicos son redundantes. Es posible que las mismas señales o moléculas proteicas se utilicen en distintos órganos y tejidos, donde desencadenan funciones totalmente diferentes."

" Los efectos adversos de los fármacos, como los que contribuyen a la controversia de la terapia hormonal sustitutiva (utilizada para los problemas de la menopausia) son la razón fundamental que la iatrogenia (las enfermedades resultantes de los tratamientos médicos. Autor) sea una de las principales causas de muerte. De acuerdo con las conservadoras estimaciones publicadas en Journal of the American Medical Association, las enfermedades iatrogénicas son la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Más de 120.000 personas mueren cada año a causa de los efectos adversos de los medicamentos (Starfield, 2000. Cita del autor).

No obstante, un estudio más reciente basado en los resultados de un seguimiento de diez años de las estadísticas gubernamentales revela que las cifras son aún más descorazonadoras (Null, et al., 2003. Cita del autor). Este estudio concluye que las enfermedades iatrogénicas son la primera causa de muerte en Estados Unidos y que las reacciones adversas a los fármacos recetados son responsables de más de 300.000 (trescientas mil) muertes al año.

Estos datos estadísticos son abrumadores, en especial para una profesión cuyo objetivo es curar y que ha desdeñado con arrogancia los tres mil años de la medicina oriental por considerarla poco científica, a pesar que está basada en un conocimiento más profundo del universo."

Si el gobierno de EEUU dispone de estos datos –que son públicos- se supone que los gobernantes de la Unión Europea, de sus estados miembros y de otros países "desarrollados" disponen, igualmente, de datos similares y que por supuesto los conocen. Si a los cercanos 400.000 muertos por iatrogenia del año 2003 en los Estados Unidos sumamos las muertes producidas por la misma causa en Europa, más las de los países avanzados, más las del llamado "tercer mundo", estamos hablando de MILLONES DE MUERTES AL AÑO POR LA INGESTIÓN DE MEDICAMENTOS. No se puede alegar ignorancia: Si los gobiernos obvian esto, silencian los datos que tienen a su disposición y permiten que suceda esto, son cómplices, por lo menos, de un asesinato en masa que produce muchísimas mas víctimas que cualquier guerra, terrorismo, catástrofe natural, etc.

Si esto se hace es que hay una planificación concreta que beneficia a alguien y ese alguien desprecia absolutamente la vida humana, la salud y la profesión médica.

Está claro que las multinacionales farmacéuticas sacan un enorme beneficio de esta situación, ejerciendo un control sobre la población, gobiernos, profesión médica y su ejercicio. Ese control, se supone, se ejerce por medio del miedo, el mantenimiento de la ignorancia y el reparto de jugosos sobornos directos o indirectos en el escalafón gubernamental y médico. Hay ya mucho escrito sobre este punto y el o la que esté interesad@ puede ir a una buena librería o navegar por la Red. Sigue el olor del dinero.

También, es posible que por este medio se ejerza un control sobre la población: Sujetarla a unas necesidades que maneja y asegura el poder gubernamental y financiero, teniéndola sujeta por el miedo y la salud "para que no halla problemas". Control de la población activa –la que les da dinero- propiciando la "jubilación definitiva" de todos aquellos individuos no rentables y mientras mueren, que paguen. Control y beneficio: dos pájaros de un tiro. Gobiernos y multinacionales farmacéuticas se podría decir que son, directa o indirectamente ASESINOS EN MASA con conocimiento, premeditación y alevosía. Nosotr@s, ovejas para matadero mantenidas en la ignorancia, agradecemos los servicios que nos brinda el estado y la Seguridad Social con un "beeeee" rotundo, sin tener en cuenta los 20, 30, 40 años que les hemos dado vida, dinero y que moriremos pagando.

La clase y profesión médica es cómplice y víctima de este contubernio. Los médicos no pueden alegar ignorancia, pues datos y estadísticas son públicos. No pueden alegar ignorancia porque el día a día de su ejercicio profesional les muestra con claridad lo que hay, lo quieran ver o no. Son víctimas porque incumplen su juramento hipocrático que dice que "lo primero es no hacer daño al paciente" y sólo les enseñan a depender de protocolos y de fármacos. Su educación está basada en una visión mecanicista, bioquímica y genética del ser humano, mas o menos igual que hace 100 años. Se les enseña que esa visión es la "única y verdadera", es "ciencia pura" que les dota del poder de la vida y de la muerte y que otras formas de medicina son ignorancia, fanatismo y oscurantismo. Tal como dice el dr. Bruce H. Lipton, no han integrado los descubrimientos de la biología celular, de la física cuántica y otras ciencias de vanguardia que cambian diametralmente la visión de lo que es un ser humano. Que esa visión, mucho mas avanzada, científica y real que su obsoleto mecanicismo, integra a la persona con su medio y con la energía que lo anima y lo mueve. La hace parte y protagonista del fenómeno universal de la Vida y le dota de una capacidad de trascendencia – espiritualidad- no como creencia, sino como evidencia. Esta visión, apoyada por la ciencia mas vanguardista, avala y da razón de existencia a las medicinas no convencionales serias, como la China o la Espagiria que llevan 3.000 años asentadas en esa praxis y curando a los seres humanos. Toda medicina es buena, incluida la oficial, pero no sus métodos que necesitan de una profunda revisión para no ser cómplices de los asesinatos en masa y dar cumplimiento a su juramento y profesión.

Hace ya muchos años, cuando empezaba a estudiar "las medicinas malditas", fui testigo de una conversación entre un famoso médico y de mi maestro en aquél momento, un venerable sabio homeópata. El médico nos hizo saber, con una petulante superioridad, lo bueno de su ciencia y la superchería de la nuestra. El maestro sonreía suavemente sin decir palabra, lo cual aumentaba mi propia indignación ante la soberbia desplegada por el galeno. Cuando éste terminó, el anciano le dijo:

- Mire usted. Yo he ejercido mi profesión casi cincuenta años. He tenido muchos éxitos y también fracasos. Pero puedo asegurarle una cosa: Nunca he matado a nadie. ¿Y usted?.

El pardillo se levantó sin decir palabra y se marchó.