Jabier Larrea

¿Por qué funciona la homeopatía?

"Lo parejo cura lo parejo" Paracelso (1493)

Con fecha del 10 de febrero del presente año, la agencia EFE daba cuenta de un descubrimiento en la Universidad inglesa de Surrey, por parte de Julieta Gray y Bruce Griffin. Los estudios de estos profesores de nutrición demuestran que el consumo de huevos no aumenta el colesterol LDL ("malo"). Hasta aquí la noticia presentada como novedad cuando en realidad hace 8 años ya dábamos cuenta, en otra revista, de las mismas conclusiones, en aquella ocasión sobre estudios de las Universidades de Minnesota, Nápoles, etc.. Este es un cercano y modesto ejemplo sin transcendencia de los vaivenes y desfases de la ciencia a pesar de estar en la era de la información.

En otro lejano ejemplo, otros 5 años tuvieron que pasar para que la sociedad norteamericana y el mundo entero admitiesen que los hermanos Wright habían volado por primera vez en la historia (1901 en Carolina del Norte). Es evidente que es necesario alcanzar cierto umbral para que los hallazgos tengan un conocimiento generalizado. Con la homeopatía pasa un poco de lo mismo respecto al conocimiento de los hallazgos en biofísica cuántica de la última década que avalan por completo lo que hasta ahora podía albergar para algunos, ciertas dudas en términos de planteamiento etiológico.

En el campo que nos ocupa, ha sido la bioquímica durante los últimos 150 años, la que ha sentado las bases de la medicina actual intentando dar explicación a los procesos milagrosos que posibilitan la vida. Esta base científica permite a la medicina tratar con éxito procesos agudos y llevar a cabo operaciones portentosas, así como estacionar otros procesos que se dan por crónicos. No obstante se trabaja mayoritariamente sobre los síntomas permitiendo que el problema subyacente siga su curso posibilitando el daño orgánico y degenerativo.

Para esta visión puramente química del cuerpo somos células, tejidos, huesos, etc., como una realidad "tangible" y separada del resto de las cosas. Quienes sólo se apoyan sobre esta visión de la vida es natural que nieguen la validez de la homeopatía, pues en esencia ésta no contiene "sustancia" cuantificable desde el punto de vista químico. A lo largo del legado milenario de diversas culturas y credos diferentes, se nos ha transmitido la certeza de que en el fondo somos seres con una realidad "bioenergética" virtual que posibilita la realidad tangible o bioquímica. Pues bien, la aparición en escena de la biofísica cuántica está revolucionando el panorama de la medicina y de otros aspectos del desarrollo humano (espiritualidad, relaciones, etc..). Si como conforme a lo hallado hasta ahora, estamos formados por ondas y partículas subatómicas que aparecen y desaparecen, ¿cómo surge un Ser pensante de tales elementos?, ¿de qué forma se generan las emociones como factor determinante en la enfermedad? y ¿cómo influye la homeopatía en lo que llamamos cuerpo?. En este punto tenemos que introducir un novedoso concepto que ya se va aplicando en los círculos más vanguardistas de la ciencia médica. Nos referimos al término INFORMACION. Esta teoría de la información ha engendrado nuevas ciencias como la cibernética, la teoría del caos, geometría fractal, etc.., y está sirviendo en la actualidad para la creación de máquinas conscientes como las que realizan resonancias magnéticas funcionales o los próximos ordenadores cuánticos.

Uno de los argumentos utilizado por los detractores de la homeopatía, es que estos remedios no contienen ninguna molécula del principio activo. Y es correcto. Lo que no tienen en cuenta es que estos gránulos de "nada" contienen cierta "información" que el organismo va a codificar. ¿Pero... qué es eso de la información? Organizar nuestra vida requiere interpretar correctamente la información: horarios, teléfonos, memoria, y millones de datos que nuestro organismo recibe cada momento; sin ella nada podríamos hacer. En el resto de cosas y a otros niveles hablaremos de "otra" clase de información más sutil y desconocida pero real y sin la cual nada podría existir.

Veamos, si el 99,99 % del universo está formado por hidrógeno y helio, ¿cómo entender que a partir de estos átomos se hayan podido formar estrellas, planetas y vida?. ¿Cómo es posible que la complejidad de un ser vivo surja de una simple mezcla de cuatro elementos?. La respuesta es porque ha habido una información para ello. Es el tercer elemento que hace posible relacionar la materia con la energía. En nuestro organismo, cada una de nuestras células (unos 100 trillones), tienen la información precisa sobre lo que está ocurriendo en el resto del cuerpo para trabajar en equipo. Billones de reacciones y transferencias al instante no pueden ocurrir al azar. Hay "algo" que coordina todo eso. Por ejemplo, si por cualquier motivo las células inmunes no interpretan correctamente esa información que les guía, pueden dar vía a la enfermedad del mismo modo que si un músico interpreta mal la partitura (información), toda la orquesta se verá afectada.

A principios de los 70 el biofísico Albert Popp descubrió que los seres vivos emiten "biofotones" (paquetes de luz), para transmitirse la información. Pues bien, uno de los últimos hallazgos más sorprendentes, es que los átomos (componentes básicos de todas la cosas) "hablan" entre sí, se informan mediante "fotones" para decidir si se unen o ignoran. Tienen la información para ello, no son "tontos" ni se unen al azar como se creía (colegios y universidades tendrán que revisar la química enseñada hasta hoy). Investigadores biólogos y bioquímicos de todo el mundo dicen saberlo casi todo sobre los procesos que hacen posible la vida, pero cada vez más, entre ellos admiten que falta "algo" que "INICIA" las reacciones, dirige y hace posible que esas ondas vibratorias den paso a los átomos, éstos a células, tejidos, órganos, cuerpo, mente, conciencia… Los científicos no se explican como una célula madre sabe convertirse en cualquier célula específica (hígado, nerviosa, etc.); no saben de dónde saca la información para ello. Hay una bioinformación, una "intención superior", un campo energético descubierto que incluso rodea a la doble hélice del ADN (geomórfico), invalidando todos los empeños de la bioquímica por encontrar ese misterio dentro del ADN.

Vemos pues que si algo cuida el organismo es la bioinformación que a pesar de que se vea como algo abstracto e inmaterial, desde la ciencia más vanguardista estos "campos de información" se ven como sustancia detrás y bajo el mundo físico, gobernándolo (revista New Scientist). En homeopatía, cuando se quiere tratar un problema con unos determinados síntomas, se utiliza la sustancia que produce los mismos síntomas, solo que en realidad, lo que contiene el producto homeopático es la información de la sustancia que ha sido captada por el agua en múltiples diluciones. ¿Cómo captura el agua esas vibraciones de un mineral, animal o vegetal?. Aunque las insólitas cualidades del agua no son explicables desde la física, sabemos que es el mejor portador de energía e información y que por tanto de su calidad dependerá nuestra salud. Así lo demostraron el padre de la dinámica de los líquidos Henry Coanda y su amigo el Dr. Patrick Flanagan, laureado científico, que tras investigar por todo el mundo durante 20 años, encontraron que las poblaciones más longevas y sanas utilizaban aguas con estructuras "ordenadas". Cuando una sustancia o partícula se anexiona al agua, sus moléculas H2O forman estructuras tridimensionales (Cluster) dependiendo de la cualidad magnética y eléctrica de la sustancia, y con ella guarda la memoria de esta aunque desaparezca por filtración o por diluciones como en el caso de la homeopatía.

Tenemos por un lado el remedio homeopático cargado con la información-vibración-resonancia del principio activo. Recordemos que las células se informan por impulsos de luz (Popp). Pues bien, esta información-luz viaja en el organismo a velocidades paradójicamente superiores a la velocidad de la luz, gracias a que utiliza nuestro "agua celular". Según datos apenas conocidos por la profesión médica pero demostrados por la Dra. Esther del Río, doctora en química, biología y profesora de biología marina, farmacología, fotoquímica y geriatría, este agua celular posee una estructura altamente ordenada con cristales en forma de "clatratos" que son los que permiten que la información viaje al instante. Esta vía "cibernética" es la que utiliza la homeopatía.

Para terminar, y referido a la capacidad de memoria del agua, muy brevemente tenemos que puntualizar lo siguiente para evitar posibles suspicacias. Es cierto que el agua memoriza, pero también lo es que el agua se libra de esta estructura-información cuando está gastada. Lo hace a través de remolinos, vórtices o espirales presentes en todo (fijémonos en un tornado, galaxias, nuestro ADN, una caracola, crecimiento de la plantas, etc..), que contienen las dos fuerzas centrífuga-centrípeta, ying-yang, etc. Es su forma de vivificarse y ordenar sus cristales (decimos agua cristalina).