Joxe Luis Arizala

QI GONG, el arte de la energía.

Qi o Chi significa energía, Gong o Kung significa cultivo, dedicación, entrenamiento, perfección. Así pues, Qi Gong o Chi Kung significa el Arte del cultivo de la energía. La energía es el instrumento y el medio. Se le llama Arte porque no se sujeta a la racionalidad cartesiana y al igual que un cuadro o una melodía, la intuición, la inspiración, la apertura y la libertad están constantemente presentes en su práctica.

La energía forma o coagula la materia. Recuerda la fórmula E=m.c2. Pero no solamente la coagula, sino que también la nutre. Así mismo, la energía nutre el psiquismo, favoreciendo su funcionalidad. En consecuencia, si tienes una energía vital abundante y armoniosa, tendrás un cuerpo potente y sano y un psiquismo sereno, consciente y resolutivo.

Estos son los beneficios claros de la práctica del Qi Gong. Además, el Arte no está sujeto a una filosofía determinada. No tienes que aprender chino ni ser taoísta o budista, ni vegetariano o macrobiótico. Es la experiencia la que gobierna. Tu contacto íntimo con tu cuerpo, con la energía que lo conforma y nutre, con la energía del Cielo y de la Tierra, con la Naturaleza y sus ciclos, de la que quieras o no, formas parte. Contacto íntimo con tu psiquismo, con su luz y su sombra, con las cualidades y posibilidades, a veces ignoradas, que esconde tu alma. Es tu experiencia, la tuya, no la del profesor o Maestro ni la de tus compañeros o compañeras de clase, la que gobierna, conduce y descubre. Tu experiencia te dará certeza. No especularás, sentirás. No hay filosofía, hay certeza.

El origen del Qi Gong es chamánico, de las tribus cazadoras y recolectoras que en el paleolítico poblaban Asia Central. Los médicos-sacerdotes pre-taoístas lo recogieron y perfeccionaron y desde aquella lejana edad, ha estado presente en la cultura china.

Dos son sus formas básicas:

-El Nei Qi Gong o Qi Gong Interno -también llamado taoísta- se dedica al cultivo de la energía para el desarrollo personal y espiritual, propiciando la unidad con Uno Mismo y su conocimiento y la unidad, también con la Naturaleza.

-El Wei Qi Gong o Qi Gong externo -también llamado budista- proporciona con su práctica un cuerpo fuerte, sano y resistente hasta unos límites insospechados.

Así pues, el Qi Gong es la base de la espiritualidad taoísta -la espiritualidad es espiritualidad, sin importar el nombre que le pongas por detrás- incluida la Alquimia Interna. Es también, la base donde se asientan y crecen las Artes Marciales, tanto internas, como externas, tal como las practican, por ejemplo, los Monjes Guerreros de Shaolin. Debemos huir del aspecto machista y brutal de las Artes Marciales. Ese aspecto es producto del consumismo barato tanto oriental como occidental. En muchos monasterios de China, Japón y otros países de Asia, se practican las Artes Marciales como entrenamiento del cuerpo, mente y espíritu, propiciando su Unidad y aceptando el miedo. Así es como hay que verlas y practicarlas.

2.500 ejercicios de Qi Gong, aproximadamente, están debidamente registrados y codificados desde la más remota antigüedad. Otros tantos, también aproximadamente, están en manos de etnias, naciones, pueblos e incluso familias y son poco conocidos. Muchos de estos ejercicios constan de catorce, quince y más movimientos. Algunos son muy simples y otros mas complicados. Así que, el Qi Gong es un océano inmenso por el que navegar en libertad. Además, cuando adquieres la debida y necesaria experiencia, puedes generar tus propios ejercicios.

La práctica del Arte comprende, general y esencialmente, desbloqueos articulares y emocionales que son un medio perfecto para conocer tu cuerpo y sentir cómo somatizas las emociones. Estiramientos de fáscias y de tendones. Ejercicios estáticos o en inmobilidad, los más poderosos, los que cultivan la energía y dan esa cualidad al Qi Gong. Además, generan en tí un estado de serena y brillante consciencia, en una simplicidad donde la sujeción y el deseo a conseguir o a alcanzar desaparece, permitiéndote, entre otras cosas, acceder al Estado de la Suprema Simplicidad, a Wu Ji, donde el Vacío, la Vacuidad son el padre y la madre de la energía. Los ejercicios dinámicos, en movimiento, donde la energía es dirigida y potenciada hacia un fin determinado. Técnicas de respiración, algunas muy poderosas, para potenciar la circulación energética y también conseguir ciertos estados de consciencia. Técnicas de contemplación y meditación para unificarte en ti mismo o misma, para sentir y experimentar la unidad con el Cielo y la Tierra. Y al final, las técnicas de Alquimia Interna, donde la persona, en un estado de simplicidad, libertad y humildad, se trasmuta a sí misma. Una fase de adaptación porque tu cuerpo y psiquismo no están acostumbrados al Arte del que ni siquiera tienes un registro cultural, ni energético, ni anímico. El Yoga lleva en occidente 300 años y casi todo el mundo tiene una idea o una imagen de lo que es. Está en nuestro acerbo cultural y en nuestro inconsciente. El Qi Gong está entre nosotros hace apenas 30 años y no tenemos un registro de él. Poquísimas personas saben lo que es y la inmensa mayoría lo confunden con el Taiji o Tai Chi. Por lo tanto, tendrás que adaptarte.

Otro importante aspecto del Qi Gong es su valor terapéutico. Dentro de la Medicina Tradicional China está considerado al mismo nivel que la acupuntura. Hace ya unos cuantos años, un médico chino y practicante del Arte, me dijo: "Los que saben y quieren curarse a sí mismos, practican Qi Gong. Los que no, tienen la acupuntura y otras terapias de mi Medicina". El valor terapéutico de la serenidad y de una energía vital armonizada es incomensurable. Enfermamos por nuestros conflictos emocionales. Nuestra energía se desequilibra, se estanca y se merma por la lucha permanente con nuestro mental. Por el miedo a perder, por la preocupación por conseguir y mantener, por la ira al no conseguir, por la frustración de no tener lo que queremos, por el resentimiento que nos sujeta al pasado. Por no conocernos a nosotros mismos y considerar la vida como un permanente campo de batalla donde "el mejor es el que más tiene". Si tu energía se desequilibra -ten en cuenta que es la que nutre tu psiquismo y tu cuerpo y también lo forma- la enfermedad aparecerá irremediablemente como aviso de que tienes que hacer cambios importantes en tu vida para volver a la salud.

Puedes tomar mucho Orfidal y Tranqimacin, pero mientras esos cambios no se produzcan, seguirás siendo un enferm@ . Para mí, el valor del Qi Gong es que permite que te conozcas íntimamente. Cuál es tu Esencia, tu verdadera Identidad. Que te conozcas vivencialmente, es decir, que entres dentro de ti y te experimentes. Que sepas cómo funcionas. Que sepas ver y reconocer tu miedo, tu ira, tu preocupación ... ver y reconocer serenamente cómo te sujeta el deseo por conseguir y el miedo a soltar y perder. No luchar. Aceptar, adaptarse y evolucionar. Entonces comprendes, te serenas. No entras al trapo de tu mental y tu energía se armoniza, crece, nutre tus órganos y vísceras. Tu psiquismo se estabiliza, se serena y se abre. Salud no es otra cosa que comprensión de ti mismo y de la Vida que está en ti y te une al Universo, a esa Unidad en la Diversidad en la que todos somos. Por supuesto que el Qi Gong tiene ejercicios específicos para trabajar los órganos y vísceras con sus emociones correspondientes, armonizándolos y potenciando sus cualidades psicológicas, energéticas y físicas. Todo esto supone el valor terapéutico del Qi Gong. En mis clases, procuro aunar todo esto con ejercicios simple y sencillos, huyendo de la complicación pero garantizando la efectividad.

Todo instrumento de conocimiento, como el Qi Gong, lleven la denominación de origen que lleven, son patrimonio de la Humanidad y forman parte de su acerbo. Disfrazarlos de folklore, vestirlos con la moda del momento o convertirlos en un consumismo barato milagrero y "esotérico", indican olor a dinero o interés por su desprestigio, puesto que el conocimiento genera libertad del alma y esto no interesa al "poder". Así que, no caigas en esa trampa. Si te acercas al Arte, practícalo donde y con quien te sientas a gusto, dále un tiempo y un margen de confianza. Si lo haces así, no te defraudará.