Centro Satya Yoga
Tafalla (Navarra) - Tf: 675038866 / 679411760
www.yogasatya.net

Coloca tus manos con todos los dedos abiertos como si fueran dos soles, y deja que se acerquen uniendo el extremo de los dedos corazones. Has dibujado "Suryaka mudra". Siente un instante lo que te transmite.
Satya, es el brillo de la sinceridad. El mudra que lo representa es Suryaka mudra, el mudra del sol. Como símbolo de que la sinceridad arroja luz sobre nuestras vidas. Imagina por un momento que de tus labios solo pudiese aflorar la verdad de lo que piensas.
La verdad sin matices. ¿Te das cuenta de lo que podría acarrear? Pregúntate ahora cuál es habitualmente el filtro con el que sueles teñir tu verdad. ¿Tiendes a callarte? ¿Haces oídos sordos? ¿Juegas a dos bandas? ¿Sueles ir de pacificador, evitando conflictos? ¿Dónde te guardas esos conflictos? ¿Te reservas un as en la manga? O simplemente, ¿no quieres escuchar lo que es cierto pero te molesta porque exige de ti una respuesta, un cambio? ¿Eres consciente de lo difícil que es mantener a flote la verdad con nuestras palabras? Ahora que has visto los velos con los que cubres tus pensamientos antes de que sean palabras Intenta comprender qué ocurre con todo lo que piensas y sientes pero te callas. Todo ello CONSTITUYE UNA MÁSCARA DETRÁS DE LA CUAL NOS ESCONDEMOS para, por ejemplo: resultar más atractivos a los ojos de los demás, parecer más amables, más misteriosos o más "algo" socialmente útil.
¿Por qué tenemos miedo de vernos y mostrarnos tal y como realmente somos? ¿No nos amamos lo suficiente? ¿De qué nos acusamos? ¿A qué códigos estamos rindiendo vasallaje? ¿Desde hace cuánto tiempo? ¿Desde que ocurrió qué? Las respuestas a todas estas preguntas son la antesala de la sinceridad, la VERDAD, está todavía un poco más allá…
Para llegar a la verdad sobre nosotros mismos y nuestros extravíos continuos de la sinceridad, hace falta la fuerza de dos soles. La sabiduría de miles de años de existencia, la apertura de todo un cosmos. La compasión de que solo son capaces los gigantes de esta inmensa Madre Naturaleza.
Y ahí andamos, codificando y codificando lo que sencillamente somos, hasta hacerlo parecer un producto elaborado, listo para el mercado de la ilusión. Adornados de matices intelectuales, políticos, eróticos, neuróticos y patéticos, nos presentamos ante el resto de los codificados, en busca de la casilla donde encajamos para meternos presos.
Y si; tenemos miedo de ser libres, libres de juicio y de crítica, libres de etiquetas que delimiten nuestro comportamiento, libres de vernos aparecer tal cual ante los ojos desnudos de los que nos rodean. "La verdad os hará libres", en palabras de Jesús de Nazareth, el reto de la verdad es pavoroso. Presentarnos tal cual somos sin temor a no ser de la pandilla de los guapos. Y sin embargo, desnudos de abalorios, nos parecemos tanto. ¿O acaso no queremos parecernos a nadie? ¿No hay nadie a nuestra medida? ¿Estamos en verdad tan solos? Puede que seas de esas personas que sorprenden porque han integrado en sus vidas el brillo de la sinceridad, enhorabuena, namasté.